 |
Cierre los ojos, escuche el sonido del frondoso hayedo en la Selva de Irati y sienta en su rostro el frío azul de las montañas del Pirineo. Abra los ojos, y escuche el mágico silencio que acompaña a los infinitos colores terrosos del paisaje desértico de las Bardenas Reales.
Mueva su cuerpo al ritmo de las fiestas de San Fermín, y sus pies al paso firme del peregrino que desde Roncesvalles recorre la ruta jacobea hacia Santiago.
Descubra éstas y otras muchas posibilidades que le ofrece el antiguo Reyno de Navarra. |